HISTORIAS QUE ESTÁN CAMBIANDO EL DEPORTE CHILENO: FELIPE PAREDES Y EL DESAFÍO DE EQUILIBRAR LA VOCACIÓN MÉDICA Y LA PASIÓN POR EL DEPORTE
hace un mes¿Qué ocurre cuando el sueño de representar a Chile comparte espacio con otro desafío gigantesco: convertirse en médico? La respuesta tiene nombre y apellido: Felipe Paredes.
A sus 21 años, el deportista nacido en Concepción ha construido una historia donde el deporte, la educación, la disciplina y la perseverancia dejaron de ser caminos separados para convertirse en parte de un mismo proyecto de vida. Estudiante de cuarto año de Medicina en la Universidad de Concepción y seleccionado de básquetbol en silla de ruedas, Felipe representa a una generación de deportistas que entiende que competir también significa desafiar los propios límites.
Su historia comenzó mucho antes de vestir la camiseta de Chile.
Nació en 2004 con síndrome de regresión caudal y, desde pequeño, recibió de su familia una enseñanza que terminaría convirtiéndose en uno de los pilares de su personalidad: vivir con discapacidad no debía ser entendido como una limitación, sino como un desafío que requeriría esfuerzo, perseverancia y compromiso para alcanzar las metas.
A los 14 años, una experiencia cambiaría definitivamente su vida.
Fue entonces cuando conoció el básquetbol en silla de ruedas, mientras vivía en Valdivia. Hasta ese momento, su rutina estaba concentrada principalmente en el colegio y los estudios. Pero el deporte abrió una puerta inesperada.
Y Felipe decidió cruzarla.
“Me enamoré del deporte”, reconoce al recordar aquel momento.
Desde entonces, el básquetbol se transformó en mucho más que una actividad física. Le permitió mejorar su condición física, desarrollar disciplina, ganar independencia y, sobre todo, encontrar una pasión.
Su historia demuestra que, en ocasiones, una cancha puede convertirse en el lugar donde una persona descubre una nueva versión de sí misma.
De los primeros Paranacionales al sueño de representar a Chile
El debut competitivo de Felipe llegó rápidamente.
En 2019, cuando tenía apenas 14 años, participó en sus primeros Juegos Paranacionales, representando a la Región de Los Ríos. Aquella experiencia marcó el comienzo de un camino que, con el paso de los años, lo llevaría a integrar procesos de selección nacional.
Posteriormente, representó a Chile en los Campeonatos Panamericanos Juveniles de Bogotá 2023 y Santiago 2025, experiencias que ampliaron su perspectiva sobre lo que significa competir al máximo nivel.
Felipe, ¿qué significó para ti participar por primera vez en los Juegos Paranacionales?
Fue una experiencia muy importante porque marcó el inicio de mi trayectoria deportiva. Desde ahí fui creciendo dentro del básquetbol y teniendo nuevas oportunidades para competir y representar a mi región y posteriormente a Chile.
¿Qué fue lo que encontraste en este deporte que terminó cambiando tu vida?
Principalmente encontré una pasión. El básquetbol me permitió mejorar muchísimo mi condición física, desarrollar disciplina y ganar independencia. Antes mi rutina estaba principalmente enfocada en el colegio y estudiar, pero cuando conocí el deporte mi vida cambió completamente.
Cuando estudiar y competir se convierten en dos carreras simultáneas
En 2023, Felipe tomó una decisión que significaría el comienzo de otro enorme desafío: regresar a Concepción para iniciar una nueva etapa académica.
Ese mismo año consiguió puntaje nacional en la PAES de Matemática, resultado que le permitió ingresar a Medicina en la Universidad de Concepción.
Hoy cursa cuarto año.
Y mientras avanza por una de las carreras universitarias más exigentes, continúa entrenando y compitiendo en básquetbol en silla de ruedas.
Dos mundos que requieren tiempo, concentración, sacrificio y una enorme capacidad de organización.
Felipe, ¿cómo se compatibiliza Medicina con el deporte de alto rendimiento?
No ha sido fácil equilibrar ambas responsabilidades, pero es un desafío que asumo con gusto. Tanto la Medicina como el deporte son partes importantes de mi vida y de lo que me apasiona.
La frase parece sencilla, pero detrás de ella existe una realidad que cualquier estudiante-deportista de alto rendimiento conoce muy bien: horarios que deben coordinarse, jornadas extensas, entrenamientos, evaluaciones, viajes y competencias.
No hay espacio para improvisar.
La disciplina que aprendió en la cancha también debe aplicarla en las aulas.
Y, probablemente, la capacidad de concentración desarrollada estudiando también termina ayudándolo cuando el balón está en juego.
El verdadero desafío comienza cuando aparece la camiseta de Chile
Representar al país constituye el mayor sueño de muchos deportistas. Pero Felipe descubrió que hacerlo implica mucho más que orgullo.
También significa enfrentarse a un nivel de exigencia diferente.
¿Qué ha sido lo más difícil que te ha tocado enfrentar como deportista?
Representar a Chile en competencias internacionales.
Felipe explica que cuando se juega fuera del país aparece inmediatamente una nueva dimensión competitiva.
El básquetbol internacional puede ser más físico, intenso y directo que el que los jugadores están acostumbrados a enfrentar en el ámbito nacional. Pero además existen elementos externos que obligan a adaptarse rápidamente.
El clima. La altura. Los nuevos escenarios. Los viajes. La adaptación a otros entornos. Y, sobre todo, la presión de saber que se está representando a Chile.
¿Y cómo se transforma esa dificultad en aprendizaje?
También ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi carrera deportiva. Me ha permitido medir mi nivel frente a los mejores, aprender de otras realidades y crecer tanto dentro como fuera de la cancha.
Ahí aparece una de las grandes lecciones de su historia: una dificultad no necesariamente es un obstáculo; también puede convertirse en una herramienta de crecimiento.
Un sueño que cabe en una frase: ganar algo con Chile
Hay deportistas que construyen sus sueños alrededor de estadísticas, contratos o reconocimientos individuales.
En el caso de Felipe, la respuesta es mucho más sencilla.
¿Cuál es tu mayor sueño como deportista?
“Ganar algo con Chile”.
Cuatro palabras. Pero detrás de ellas existe todo un proyecto de vida.
No habla solamente de una medalla. Habla de pertenencia, sacrificio, identidad y de la posibilidad de devolver, mediante resultados, todo aquello que ha recibido durante su trayectoria.
Representar a Chile significa que cada entrenamiento adquiere un propósito mayor.
Las medallas que tienen una historia detrás
Entre sus principales reconocimientos existe uno especialmente significativo: la medalla obtenida en los Juegos Paranacionales con Biobío.
A ello se suma un reconocimiento individual que confirma su evolución deportiva: haber sido elegido mejor basquetbolista adaptado de la Región del Biobío en 2025.
Pero los premios no parecen ser el centro de su relato. Son consecuencias de un proceso. Cada reconocimiento lleva detrás horas de entrenamiento, viajes, esfuerzo académico y decisiones que muchas veces obligan a renunciar a otras cosas.
Y justamente ahí aparece el valor de su historia. Felipe no está eligiendo entre Medicina y deporte. Está intentando construir un camino donde ambos puedan convivir.
Una generación que está cambiando la mirada sobre la discapacidad
Historias como la de Felipe Paredes ayudan a modificar una percepción que durante demasiado tiempo estuvo instalada en nuestra sociedad.
El deportista paralímpico no debe ser observado únicamente desde su discapacidad. Debe ser reconocido por su talento, disciplina, personalidad, preparación y capacidad competitiva.
Felipe es estudiante. Es deportista. Es seleccionado. Es hijo. Es compañero. Es futuro médico. Y también es un joven que tiene sueños deportivos.
Su historia demuestra precisamente eso: la discapacidad puede formar parte de una persona sin definirla por completo.
Felipe, si tuvieras que entregar un mensaje a quienes hoy enfrentan sus propios desafíos, ¿qué les dirías?
Que las dificultades no tienen por qué definir hasta dónde podemos llegar. Desde pequeño aprendí que vivir con discapacidad no debía ser visto como una limitación, sino como un desafío que me exigiría esforzarme para alcanzar mis metas.
El deporte me enseñó que el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia pueden abrir caminos que uno quizás nunca imaginó.
Y quizá esa sea la reflexión que mejor resume su historia.
No se trata de tener una vida sin obstáculos. Se trata de aprender a avanzar a pesar de ellos.
Felipe Paredes lo hace desde dos escenarios aparentemente muy diferentes: una cancha de básquetbol y una facultad de Medicina.
En ambos persigue el mismo objetivo: ser mejor que ayer.
Y mientras continúa construyendo su futuro académico y deportivo, también ayuda a construir una nueva imagen del deporte paralímpico chileno.
Una imagen basada en talento, preparación, esfuerzo y sueños. Porque detrás de cada camiseta nacional existe una historia. Y algunas, como la de Felipe, tienen la capacidad de inspirar mucho más allá del marcador.
Un camino que se construye entre todos
FEBAPACH agradece especialmente al Instituto Nacional de Deportes (IND) y a Team ParaChile por acompañar y entregar un respaldo fundamental al desarrollo de nuestros deportistas y del deporte paralímpico chileno.
Asimismo, agradecemos a Molten Chile, Macron, Vital Pulse Chile y Gatorade por ser fieles auspiciadores y aliados cuyo compromiso hace posible continuar avanzando.
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