MÁS QUE UN CLUB, UNA FAMILIA: CLUB LOBOS DEL BOSQUE, UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE REINVENTARSE
hace 13 días¿Qué ocurre cuando las ganas de hacer deporte son más grandes que cualquier obstáculo? A veces ocurre algo extraordinario: nace una familia. Una comunidad que encuentra en una cancha una nueva oportunidad, que convierte las dificultades en motivación y que descubre que una silla de ruedas no es el límite de una historia, sino parte del camino hacia nuevos sueños.
Esa es la esencia del Club Lobos Del Bosque, institución de básquetbol en silla de ruedas que nació en 2016 y que, en pocos años, consiguió convertirse en campeón nacional. Detrás de ese logro hay esfuerzo, sacrificio, autogestión y, sobre todo, personas que entendieron que el deporte adaptado podía cambiar vidas.
En esta entrevista, Sebastián Villavicencio, presidente del Club Lobos Del Bosque, cuenta cómo nació esta historia, cuáles son sus principales desafíos y por qué el futuro del básquetbol en silla de ruedas chileno necesita mucho más que talento.
“Decidimos formar el Club Lobos Del Bosque”
FEBAPACH: Sebastián, partamos por el principio. ¿Cómo nació el Club Lobos Del Bosque?
Sebastián Villavicencio: El club inició el año 2016. Todo partió con la intención de realizar deporte adaptado dentro de la comuna. En ese momento no había ningún tipo de taller y, tomando en cuenta esa realidad, decidimos formar el Club Lobos Del Bosque.
FEBAPACH: Es decir, nació desde una necesidad concreta de la comunidad.
Sebastián: Exactamente. Había personas que querían practicar deporte y no tenían dónde hacerlo. Nosotros vimos esa necesidad y decidimos generar una alternativa.
Y desde entonces el club ha ido creciendo. Nuestro propósito principal siempre ha sido fomentar el deporte y la inclusión.
Una segunda oportunidad para reinventarse
FEBAPACH: ¿Qué significa Lobos Del Bosque para la comunidad?
Sebastián: Significa una nueva oportunidad de reinventarse y poder practicar un deporte pese a tener algún tipo de discapacidad.
Y esa frase resume muchísimo de lo que representa el club.
Porque cuando alguien llega por primera vez a una cancha de básquetbol en silla de ruedas, no solamente está aprendiendo a lanzar, pasar o desplazarse. También está descubriendo nuevas capacidades.
El deporte puede entregar autonomía, confianza, vínculos sociales y una sensación de pertenencia que muchas veces resulta tan importante como el propio resultado deportivo.
En Lobos Del Bosque esa dimensión humana parece estar en el centro del proyecto.
FEBAPACH: ¿Qué necesita una persona que quiera incorporarse por primera vez?
Sebastián: Principalmente ganas de realizar deporte y entusiasmo en cada entrenamiento.
No hay una frase más sencilla ni más poderosa.
Primero están las ganas.
Después viene todo lo demás.
Cuando entrenar también significa superar barreras
La historia del club también revela una realidad que todavía permanece demasiado invisible: la accesibilidad deportiva en Chile tiene importantes desafíos.
FEBAPACH: ¿El lugar donde entrenan cuenta con todas las condiciones de accesibilidad?
Sebastián: Si bien no cuenta con la accesibilidad adecuada, se puede entrenar de igual manera. Las ganas de hacer deporte son más grandes que los obstáculos.
Es una declaración que podría convertirse en una verdadera bandera para el deporte paralímpico.
Porque los obstáculos físicos existen. Las dificultades económicas existen. La falta de infraestructura adecuada existe.
Pero también existe una fuerza que muchas veces no aparece en las estadísticas: la decisión de seguir adelante.
Cada entrenamiento de Lobos Del Bosque es, en ese sentido, mucho más que una sesión deportiva.
Es también una forma de decir: queremos estar aquí.
El costo invisible de competir
El talento necesita oportunidades. Y las oportunidades necesitan recursos.
El Club Lobos Del Bosque se financia principalmente mediante cuotas mensuales de sus jugadores, postulaciones a proyectos de ayudas técnicas y el apoyo del Instituto Nacional de Deportes, que permitió gestionar un taller de básquetbol en silla de ruedas y un profesor para desarrollarlo.
La Municipalidad de El Bosque también cumple un papel importante, especialmente proporcionando transporte cuando el equipo debe competir fuera de Santiago y facilitando el gimnasio donde entrenan. Sin embargo, una parte importante de los gastos continúa siendo asumida por el propio club y sus jugadores.
FEBAPACH: ¿Qué tan difícil es conseguir recursos económicos para el básquetbol en silla de ruedas?
Sebastián: Es muy difícil. Incluso siendo campeones nacionales de BSR, la mayor parte de nuestros recursos económicos proviene del aporte de cada jugador y de las cuotas que se cobran.
Aquí aparece una de las grandes paradojas del deporte paralímpico chileno.
Un equipo puede alcanzar la cima deportiva y, al mismo tiempo, continuar enfrentando dificultades básicas para financiar viajes, equipamiento y competencia.
Campeones nacionales: el momento que cambió la historia
Y Lobos Del Bosque tiene una razón concreta para sentirse orgulloso.
En 2024 se consagró campeón de la Liga Nacional de básquetbol en silla de ruedas.
Para Sebastián, ese es hasta ahora el momento más importante de la historia del club.
El título no solamente significó levantar un trofeo.
Fue la demostración de que un proyecto nacido desde la necesidad de una comunidad podía transformarse en una organización capaz de competir en lo más alto del escenario nacional.
Y también entregó una señal potente: el básquetbol en silla de ruedas chileno tiene talento, competitividad y protagonistas capaces de construir grandes historias.
Ahora el desafío es todavía mayor.
FEBAPACH: ¿Cuál es el objetivo para 2026?
Sebastián: A corto plazo queremos revalidar el título de campeones este año 2026.
No es una meta pequeña.
Defender un campeonato siempre implica una presión diferente. Los rivales ya conocen al campeón, estudian sus fortalezas y llegan con la motivación de destronarlo.
Pero esa presión también puede convertirse en combustible.
Un sueño que cruza las fronteras
Lobos Del Bosque no quiere quedarse solamente en Chile.
El club también tiene una ambición internacional.
Sebastián: A largo plazo tenemos la intención de poder participar en algún torneo fuera del país, ya sea en Brasil, Argentina o Perú.
La internacionalización sería un paso enorme.
Competir fuera del país permitiría a los jugadores enfrentarse a estilos diferentes, conocer otras estructuras deportivas y medir su nivel ante equipos con mayor experiencia.
Pero, además, significaría llevar el nombre de Lobos Del Bosque y del básquetbol en silla de ruedas chileno más allá de nuestras fronteras.
Para conseguirlo, nuevamente aparece el mismo factor: recursos.
Viajar, alojar, competir y contar con equipamiento adecuado representa un desafío enorme para una institución que todavía depende considerablemente del esfuerzo económico de sus propios integrantes.
El equipamiento también juega
En el básquetbol en silla de ruedas existe una herramienta que puede cambiar radicalmente la experiencia deportiva: la silla.
No se trata simplemente de una silla convencional adaptada.
La silla deportiva forma parte del rendimiento del atleta. Su configuración, ruedas, estabilidad, posición y características pueden influir en los desplazamientos, giros, aceleraciones y maniobras durante un partido.
En Lobos Del Bosque, cada jugador ha debido conseguir su propia silla deportiva.
Sebastián: Cada jugador compró o se ganó su silla de ruedas por ser seleccionado nacional de BSR.
Detrás de esa frase hay una realidad que merece ser conocida.
Para practicar deporte competitivo se necesitan balones, petos, conos, ruedas deportivas, sillas y otros implementos. Y justamente la compra de estos materiales aparece entre las principales necesidades actuales del club.
El rendimiento comienza mucho antes del partido.
Comienza con la posibilidad de entrenar.
“La liga es muy competitiva y cada partido es un espectáculo”
Hay otra batalla que Lobos Del Bosque considera fundamental: la visibilidad.
FEBAPACH: ¿Crees que el básquetbol en silla de ruedas necesita mayor presencia en los medios?
Sebastián: La visibilidad que tenemos es muy baja, por no decir nula. La liga de BSR es muy competitiva y cada partido es un espectáculo digno de ser visto.
Y aquí aparece una tarea que va mucho más allá de los clubes.
Los medios de comunicación, las instituciones, las marcas, las federaciones y las comunidades digitales pueden ayudar a cambiar esa realidad.
Porque la visibilidad no solamente genera seguidores.
También puede generar oportunidades.
Una publicación puede conseguir un nuevo patrocinador. Una transmisión puede acercar a un niño al deporte. Una historia puede motivar a una persona con discapacidad a probar una disciplina por primera vez.
Contar estas historias también es parte del desarrollo deportivo.
Formar nuevos talentos: el siguiente desafío
Actualmente Lobos Del Bosque cuenta con un equipo competitivo.
Pero Sebastián mira más allá.
FEBAPACH: ¿Les gustaría convertirse en formadores de nuevos talentos?
Sebastián: Por el momento tenemos solamente un equipo competitivo, pero no descartamos en un futuro ser formadores de nuevos talentos.
La idea resulta especialmente relevante para el futuro del básquetbol paralímpico.
Un sistema deportivo sostenible necesita generar nuevas generaciones.
Necesita que los niños y jóvenes conozcan el deporte. Que existan espacios para iniciarse. Que haya entrenadores capacitados. Que las familias conozcan las posibilidades. Que las instituciones faciliten el acceso.
Y que los clubes consolidados puedan convertirse también en escuelas de experiencia.
¿Cómo sueña Sebastián con Lobos Del Bosque en cinco años?
La respuesta vuelve a combinar competencia y formación.
Sebastián: Esperamos seguir siendo campeones o mantenernos dentro de los tres primeros lugares de la Liga Nacional de BSR. También queremos tener nuevos jugadores jóvenes a los cuales podamos formar y transmitirles nuestras ganas de seguir siendo un equipo competitivo a lo largo de los años.
Es un sueño deportivo, pero también es un proyecto de futuro.
Porque mantenerse en la élite es difícil.
Formar nuevas generaciones es todavía más difícil.
Y hacer ambas cosas simultáneamente requiere planificación, recursos, infraestructura y compromiso.
Pero Lobos Del Bosque ya demostró algo fundamental: es posible construir desde abajo.
Una familia que todavía tiene mucho que contar
La historia del Club Lobos Del Bosque no puede resumirse en un campeonato.
Tampoco en una tabla de posiciones.
Su historia comenzó cuando una comunidad detectó que no existían espacios suficientes para practicar deporte adaptado y decidió crear uno.
Desde entonces, sus integrantes han tenido que superar obstáculos de infraestructura, financiamiento, equipamiento y visibilidad.
Y aun así llegaron a lo más alto. Fueron campeones nacionales en 2024. Ahora quieren volver a ser campeones en 2026. Y mañana quieren competir fuera de Chile.
Pero quizás el sueño más importante sea otro: que nuevos jugadores lleguen a la cancha y descubran que también pueden reinventarse a través del deporte.
Porque un club puede tener colores, camiseta, escudo y resultados.
Pero cuando sus integrantes comparten una misma pasión, cuando se apoyan para viajar, entrenar y competir, cuando enfrentan juntos las dificultades y celebran juntos los triunfos, deja de ser solamente un club.
Se convierte en una familia.
Y Lobos Del Bosque quiere seguir creciendo precisamente así: compitiendo, formando, incluyendo y demostrando que las ganas de hacer deporte pueden ser más grandes que cualquier obstáculo.
El deporte paralímpico se construye entre todos
Desde FEBAPACH agradecemos profundamente al Instituto Nacional de Deportes (IND) y a TEAM PARACHILE por acompañar y entregar un apoyo fundamental al crecimiento del deporte paralímpico chileno y a nuestros deportistas.
Nuestro reconocimiento también para MOLTEN Chile, MACRON, VITAL PULSE CHILE y GATORADE, fieles auspiciadores cuyo compromiso permite que nuestros clubes y deportistas continúen avanzando hacia nuevos desafíos.
Porque cada club tiene una historia. Y algunas historias merecen ser conocidas por todo Chile.
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Club Lobos Del Bosque ya demostró que reinventarse es posible. Ahora el sueño continúa.

